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CAPACITACIÓN PARA LA MISIÓN

         ¡El interés por las misiones ha llegado hasta nosotros!

La contribución de las iglesias evangélicas españolas a las misiones, aunque lejos de ser cuantiosa, ya es importante. A día de hoy las aportaciones no son tanto de misioneros como de algunas obras para establecer iglesias donde no las hay. Y en la medida en que se llega a los lugares sin testimonio España está siendo luz para la naciones.

Algo se mueve en nuestras iglesias.  Dios está dando visión y corazón para involucrarnos en Su plan para alcanzar las naciones. Esto es maravilloso, pero en medio de nuestro entusiasmo no olvidemos que las “misiones no son la meta final de la iglesia sino la adoración. Las misiones existen para que brote la adoración donde no la hay porque Dios es lo primero, no el hombre. Cuando llegue el final e incontables millones de redimidos se postren ante el trono de Dios, entonces las misiones dejarán de ser. Éstas son de importancia temporal mientras la adoración a Cristo nunca acabará”.  Así comienza John Piper su libro “Alegrense las naciones” editado hace poco por Clie (1).

Nuestra tema es la capacitación de los misioneros. Para ello vamos a concentrarnos en la capacitación de pioneros para alcanzar las etnias que todavia no conocen a Cristo a Cristo. Pensemos un instante en la obra de Dios en el corazon humano.  Os invito a acercarnos con reverencia, a Isaías 6.  El profeta  tuvo una profunda experiencia de la santidad de Dios. Esta visión espiritual tuvo un efecto tan inmediato sobre Isaías que le quebrantó en extremo. Nada pudo hacer sino confesar su pecado y el de su pueblo. Sólo entonces sintió el toque especial de Dios en su vida. Cuando sintió la quemazón en sus labios de un carbón encendido tomado de las ascuas del altar en seguida fue consciente del llamamiento divino para ser portavoz a un pueblo rebelde. La entrega fue total:“Heme aquí enviame a mí”. En las iglesias de España estamos oyendo este mismo llamamiento de Dios. Y como colaboradores suyos nos concierne ver qué debemos hacer para capacitar a los que Él está llamando. El llamamiento precede necesariamente a la capacitación.
Os invito a leer atentamente textos bíblicos que hablan de la capacitación: 2 Cor 3:4-6; 2 Cor 4:1; 2 Tim 1:13,14; 2 Tim 2:15; 2 Tim 2:24-26. La capacitación para la misión cuenta con un hermoso equilibrio, por un lado, el estudio concienzudo de la doctrina bíblica, por otro, es el Espíritu Santo quién capacita.  Al tiempo que el obrero se dedica con diligencia a trazar bien la palabra de verdad, está en marcha una profunda obra de la gracia de Dios. Así que, tenemos que subrayar tanto el estudio diligente como la unción de lo Alto. Dios va a usar a maestros de la Palabra, consejeros, seminarios, cursillos, institutos bíblicos pero finalmente él es el que capacita.  Y nuestro deber es “procurar con diligencia” recibir todo lo necesario para ser buenos ministros de Jesucristo.

Dennis Lane, director internacional de OMF, nos advierte que “las iglesias que quieran tener su propia organización misionera hallarán dificil preparar a sus candidatos, por falta de experiencia…La capacitación misionera no es un lujo, y tiene una importancia decisiva para que el misionero se quede por largo tiempo o regrese a casa disilusionado”

“Todo esto puede parecer una barrera insuperable para un joven y celoso candidato a misionero. ¿Es realmente necesario? ¿Acaso no tenemos el Espíritu Santo? En el pasado, cuando no había otra opción... Dios honró a aquellos que se lanzaron. Su sentido de llamamiento y de comisión eran lo suficientemente fuertes como para vencer las enfermedades, la pérdida de la esposa y la familia, la persecución, el aprendizaje de un idioma sin ninguna ayuda, y empezar de cero en un contexto de gran hostilidad.”... Descargar documento para continuar